Construcción del tapial

El tapial es un antiguo sistema de construcción de muros, hecho con barro de arcilla secado al sol. Es semejante al adobe en cuanto a la composición del material (barro con algún aditivo, como paja o crin de caballo, para estabilizarlo y evitar la retracción), pero se distingue en el modo de hacer la fábrica, ya que se usan medios mecánicos: los muros se levantan por tongadas entre unos maderos que forman un encofrado.
El problema que tiene es el tiempo que necesita la preparación del barro para la fábrica, para asegurar la estabilidad de la obra una vez terminada. Habitualmente hay que preparar la masa durante meses (lo mejor es un año entero), volteándola y mojándola, antes de ponerla en obra, problema que soluciona el adobe, que puede utilizarse una vez seco.
Es una técnica muy utilizada antiguamente sobre todo en España en las actuales comunidades de Castilla y León, Comunidad de Madrid, Castilla la Mancha y algunas partes de Andalucía y Extremadura.

Utilización de ladrillo cocido

La arcilla como material constructivo era ya utilizada por las poblaciones de Mesopotamia hacia el 6000 a.C. El inicio de la construcción en materiales imperecederos se produce cuando el hombre abandona el nomadismo para adoptar unas pautas de vida sedentarias, así los hombres fueron construyendo con los materiales que les rodeaban.
En casi todas las construcciones se utilizaba la arcilla por ser el material más asequible. Su uso en la construcción se difundió primero a Egipto y al lejano Oriente, pasando después a Europa a través de Grecia y Roma.
En el 3000 a.C. aparece el ladrillo cocido en el Palacio de Nippur en Mesopotamia usándose como elemento decorativo y cubrimiento de muros realizados en adobe. El ladrillo cocido suponía una gran mejora con respecto al de adobe por ser más duro además de resistir mejor al paso del tiempo y los agentes naturales.
Su definitiva difusión tuvo lugar en el Imperio Nuevo (1540-1070 a.C.) y sobre todo en la época greco-romana. Durante este tiempo ambos tipos de ladrillo convivieron siendo muy habitual la utilización de ambos materiales en una misma construcción. Este panorama sólo cambiará en época romana cuando los edificios públicos se construyan con ladrillo cocido, quedando el adobe relegado al uso doméstico. El mundo greco-romano fue más lento en la incorporación de la arcilla a sus edificaciones, ya que no utilizaban el ladrillo cocido hasta el siglo I a.C. Una gran aportación de los griegos es la invención de la teja, sistema que los romanos desarrollarán y perfeccionarán con el uso de túgulas e imbrices. El mundo romano fue el gran difusor de la construcción en ladrillo que permitió la edificación de los vastos complejos monumentales del Imperio.

El Adobe

Los orígenes (conocidos) del adobe se remontan al siglo VII a.C, en la región de Anatolia, en donde encontramos la ciudad de Çatalhöyük, cuyas casa ya estaban construidas con este material. Más tarde, encontramos este material en obras de gran envergadura, como las mastabas egipcias, uno de los máximos exponentes del arte funerario.



Dibujo egipcio sobre la fabricación de adobe (La vida en el Antiguo Egipto , 1994, p. 68)

El adobe se compone de arcilla(20%), arena(80%) y en algunos casos, de fibras, tanto de origen animal (crines de caballo) como vegetal (paja) que actúan a modo de “armaduras”, impidiendo la aparición de grietas en el adobe, causadas por la retracción del material al perder el agua necesaria para su fabricación, y por consiguiente, mezclando estos elementos, se crea una masa uniforme, compacta y sin grumos, que se vierte en una serie de moldes de forma prismática de madera, que recibe el nombre de “adobera” o “gradilla”. Tras este proceso, los adobes se dejan secar al Sol hasta que se evapora toda el agua, de forma que adquieren la resistencia necesaria para poder ser utilizados.



1.- Modelo de adobera para fabricar adobes medianeros.
2.- Adobe de medianería.
3.- Modelo de adobera para fabricar adobes para cerramientos externos.
4.- Ballarte: Elemento para transportar el barro.
5.-Cuezo: Elemento para recoger el barro sobrante que se empleará para realizar enlucidos.
Utensilios para fabricar adobes (Museo etnográfico-Alcubilla del Marqués).

Las medidas suelen variar, pero lo más normal es encontrar piezas de 25 ó 33 cm de longitud, 20 cm de anchura y grosor de 10 cm. Éstas dimensiones permiten que los adobes sean manejados con facilidad por el albañil, sin que sea necesaria la utilización de maquinaria, como sucede con los sillares. Para su puesta en obra, existen dos métodos de utilizar el adobe:

-Puesta en obra del adobe “crudo”: antes de que la pieza de adobe se haya secado al sol, se procede a colocar el aparejo, de modo que mediante la aplicación de barro en las juntas de las piezas, se consigue “unir” los adobes, creando así un muro de mayor resistencia.
-Puesta en obra del adobe “seco”: tras haber esperado a que el Sol secase los adobes, se llevan a la obra y se realiza el apareje, tanto “a hueso” como mediante la aplicación de barro o de un mortero pobre.

Dado su proceso de fabricación, el adobe no es útil en climas húmedos, pues la arcilla que contiene es capaz de volver a absorber el agua perdida durante el secado, ocasionado un aumento de volumen de las piezas y la pérdida del material mediante la erosión por lavado, y por lo tanto, posibles daños estructurales en los edificios. Este material es un excelente aislante térmico (0,25W/mºC) lo que le hace extremadamente útil en lugares de clima cálido. Sin embargo, dada su poca resistencia, y su alta capacidad de absorción, es necesaria la utilización de otros elementos de protección, como los revocos.